Entrevista a David Sancho
- Juntas Amanecer
- hace 3 días
- 7 Min. de lectura
Hoy queremos presentaros a David Sancho, ilustrador y diseñador gráfico turolense que conocimos gracias a su novela gráfica Barbecho. En ella se muestra la vida rural a través del tiempo y los problemas a los que se ha tenido que enfrentar esta población.
David recibió en 2023 el premio Salamandra Graphic por esta novela que seguro que os llega al corazón. (Si quieres ver nuestra reseña, haz clic en la imagen)
Para que podáis saber un poquito más de él y de su obra, os dejamos a continuación su entrevista:
¿Siempre te ha gustado dibujar? ¿Recuerdas en qué momento decidiste que ibas a crear historias a partir de tus dibujos?
De pequeño siempre estaba haciendo manualidades, dibujando y fabricando cosas. Era bastante friqui de las maquetas y entre medias también me pegaba muchas horas dibujando, aunque siempre aplicado a otras cosas (inventarme personajes, escenarios, etc.). Creo que siempre lo he disfrutado mucho, pero aplicado a un objetivo en concreto. Nunca se me ha dado muy bien dibujar por dibujar.
Y por otro lado, también me he refugiado durante años en los libros y la narrativa. Hacía teatro, probaba a escribir historias cortitas, grababa mini “cortos” de animación con plastilina... En general me gustaba mucho leer y pensar historias. Supongo que al final que se mezclase el dibujar con el contar historias fue un poco entre natural y por probar.
¿Nos puedes explicar cómo comienzas una historia? ¿Cómo te planificas?
Pues la verdad es que Barbecho ha sido mi primera experiencia en contar una historia como tal tan larga. Hasta ahora solo había trabajado durante la carrera en pequeños cortos de animación, secuencias cortitas de cómic o ilustrando historias escritas por otros. Así que este cómic ha sido la primera vez que me he enfrentado a algo así. Por eso, sobre todo al principio, me apoyé mucho en la parte visual para desarrollarlo ya que era a lo que más acostumbrado estaba.
Intenté seguir lo que nos repetían muchas veces en Bellas Artes: de lo simple a lo complejo y de lo general a lo particular. Partí de un relato breve, una sinopsis cortita de hoja y media que, a grandes, rasgos plasmaba lo que quería contar. La historia cambió un montón después, pero escribir este resumen me sirvió para tener clara la estructura de la historia, los saltos al pasado y el conflicto quería desarrollar. Y a partir de ahí, fue un proceso de ir concretando y añadiendo capas de detalle (qué cuento, qué dejo fuera, qué personajes me son más útiles para explicarlo, cómo lo cuento, etc.).
Desde esta sinopsis pasé a un alzado; como un desglose de toda la historia en páginas para poder visualizar los ritmos e ir decidiendo cómo estructurar todo en la parte gráfica (cuánto ha de ocupar cada capítulo, cuánto los pasados, paralelismos entre los capítulos, recursos gráficos, etc.). Un poco como un mapa general de lo que iba a ser el cómic. Y ya con la estructura gráfica y narrativa más o menos clara, fue cuestión de ir tejiendo sobre ella las distintas historias en el guion.

¿Es complicado el proceso desde el boceto hasta la maquetación final?
Para mí, la parte mas complicada del trabajo fue todo este proceso previo de aterrizar la historia. El materializar las páginas, una vez todo decidido, fue bastante más mecánico que otra cosa. En realidad, después de tanto quebradero de cabeza, agradecí dedicarme sólo a pintar e ir plasmando lo que había pensando. En mi caso, partía de bocetos a lápiz de la secuencia de cada doble página; hacía después un segundo boceto en acuarela, para elegir la gama de colores; y ya pasaba a la ilustración final con gouache y lápices de madera. Luego escaneaba y editaba todo, añadía los bocadillos en una capa separada y lo enviaba a la editorial para que el maquetador pudiera trabajar con ello. En este sentido, agradezco mucho trabajar con editorial, ya que ellos se encargan de los detalles de maquetación e impresión, así como de corregir los textos y asesorar, con mucho más cuidado y bastante mejor de lo que lo haría yo.
¿Tienes algún lugar dónde te guste más trabajar?
Depende un poco de en qué momento del proceso esté. Para escribir e investigar, sí que me gusta ir a un parque o a una biblioteca. Me concentro mejor que en casa y me ayuda ir cambiando de sitio cada día para no saturarme. Luego a la hora de pintar, como uso tantos cacharros, necesito un espacio donde me pueda extender. Así que a falta de otro lugar, acabo trabajando casi siempre en mi cuarto. Eso sí, cuando me acostumbro a pintar en un lugar concreto me cuesta mucho cambiar a otro. Me resulta difícil centrarme y en este caso, al contrario que al escribir, el
repetir rutinas y mantener un sitio fijo me ayudan bastante a ello 😅 .
En “Barbecho” haces el recorrido de la vida de Emilio a través de 3 etapas relacionadas con el campo. ¿Fue difícil organizar y seleccionar qué partes de la historia querías contar? ¿Decidir qué partes tenían que tener más importancia para llegar al corazón tanto de los que han vivido historias similares hasta los que están muy lejos de esas vivencias?
Desde el principio tenía muy claro que quería contar estas tres etapas de su vida y relacionarlas con distintos momentos de la historia del pueblo. Utilizar la niñez del protagonista, su paso a la vida adulta y sus últimos años, para mostrar el propio transcurso del pueblo. Desde un sociedad arruinada en la posguerra, pasando por una ligera recuperación económica en los 50, al abandono progresivo que sufre en los últimos años. Me parecía bonito que la historia del pueblo se personificase de alguna manera en la propia vitalidad de su último habitante. Cómo los dos compartían su punto álgido para decaer después poco a poco. Y desde este punto vista, pensando también en cómo la agricultura marcaba tanto los ritmos de vida en los pueblos, encontré que la metáfora del ciclo del cereal encajaba perfecto para estos dos caminos paralelos.

A la hora de decidir qué contar, por su parte, me lo planteé de distintas maneras. Por un lado, comencé con mi propia experiencia. Me puse a pensar en qué había oído contar a lo largo de mi vida en el pueblo: las formas de vida, anécdotas, momentos importantes de familiares y vecinos, los cambios que recordaban, vocabulario que se perdía, etc. Y a partir de ahí intenté sacar los puntos comunes de esas experiencias y a organizarlos por temas que se pudieran tratar; como la
evolución de la agricultura, la relación con el trabajo, la educación, el papel social de la mujer, etc.
Por otro lado, pensé también en los acontecimientos históricos de cada una de estas etapas (posguerra, dictadura, transición, emancipación de la mujer, revuelta de la España vaciada, etc.) y cómo estos se relacionaban con las escenas que había escuchado. Pues por ejemplo, cómo la apertura del régimen hacía el exterior coincidía con el el aluvión de pelis de vaqueros en los cines rurales o cómo la llegada de la televisión supuso una excusa para la entrada de las mujeres al bar.
Y por último, tuve la suerte de toparme además con unas entrevistas que la revista cultural de mi pueblo había ido haciendo a la gente más mayor. En ellas encontré un montón de información sobre sus experiencias y lo que había resultado para ellos más importante a lo largo de sus vidas, así como sus reacciones al respecto y sus visiones personales, que me ayudaron a construir los personajes.
En resumen fue un proceso de escuchar, leer y recopilar datos; buscar y unir los puntos comunes entre todos ellos; e intentar sintetizar todo después a través de las vidas de Emilio, Vidal, Teresita y el resto de vecinos. Utilizar la vida de estos protagonistas como vehículo para narrar los cambios y transformaciones que acompañaron a las generaciones de mis padres y abuelos.
Sabemos que eres de Pancrudo en Teruel, al situar la historia nos imaginamos que te has basado en un entorno parecido aunque no sea exactamente tu pueblo pero al leerlo allí, ¿han encontrado símiles? ¿hay alguna anécdota que puedas contarnos?
Claro, aunque Barbecho se inspira mucho en las vivencias y anécdotas de Pancrudo, intenté evitar cualquier dato, nombre o historia privada real; con la idea de que cada uno pudiera proyectar sus propias vivencias y sentirse reflejado sin utilizar la intimidad de nadie. Los personajes respondían más a arquetipos que me permitiesen hablar de las distintas situaciones que a personas de la vida real.
Aún así, al publicarlo y más tarde compartirlo en el pueblo si que hubieron varias personas que me preguntaron si este dibujo era equis persona, o equis otra, aunque siempre ilusionados y de buen humor. Anécdotas a parte, en general creo que la gente se sintió representada y contenta con el libro, lo que me dejó descansar un poco también. Al final, si iba a contar su historia me preocupaba mucho hacerlo bien.
Como historia que guardo con cariño sí que contaré que mientras un amigue lo leía con su abuela (que es de otro pueblo de Teruel), en la escena que van los quintos de casa en casa, la abuela se arrancó a cantar. Y ya al rato cuando se dio cuenta que lo que cantaba ya no estaba en el libro le preguntó y la señora le contestó que es que eso lo cantaba ella también de joven y que al verlo pues se había acordado de otras más. Me llena bastante que la gente mayor se haya acercado a un cómic, que es algo bastante raro, y que se haya podido ver reflejada en él.

¿Tienes algún proyecto en mente del que te gustaría hablarnos?
Pues ahora mismo estamos hablando la editorial y yo para hacer un siguiente cómic. De momento, estamos muy a inicios del proyecto así que ya iremos viendo poco a poco donde aterriza. Pero sí tengo claro que me gustaría seguir hablando de la relación pueblo-ciudad. Por ahora, mis raíces siguen siendo un sitio donde me apetece bucear y creo que me quedaron muchos temas de los que seguir investigando.
¡Muchas gracias por tus palabras!
Nos ha gustado mucho tanto los pasos creativos como las experiencias a nivel emocional. Es curioso, yo también recordé canciones que mi abuela canta leyendo Barbecho.
Esperamos que sigas "cosechando" éxitos y felicitarte por los temas que has escogido ya que ayudas a que la historia y el ámbito rural no se olviden.






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