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Entrevista a Luis Zueco

  • Foto del escritor: Juntas Amanecer
    Juntas Amanecer
  • hace 2 días
  • 6 min de lectura

Sabemos que una de tus pasiones son los castillos tanto en el ámbito de la literatura como en la reconstrucción real. ¿De dónde te viene esa pasión? ¿Siempre te han llamado la atención?


Mi pasión por los castillos nace en la infancia. Cuando tenía nueve años, el hermano de mi madre compró el castillo de Grisel, que entonces era una ruina. Crecí viendo cómo se restauraba piedra a piedra durante más de veinte años. Además, vivía en Borja debajo de su castillo. Así que para mí, los castillos nunca han sido solo monumentos históricos; han sido parte de mi vida, de mi familia y de mi trabajo. Siempre me han fascinado porque encierran miles de historias y porque son capaces de conectar el pasado con el presente de una forma muy especial.


A nuestros lectores les encantaría saber por qué te interesa tanto la historia y cuál es tu inspiración para hacer vivir a tus personajes tantas aventuras dentro de la época medieval.


La historia nos ayuda a entender quiénes somos. Muchas veces pensamos que el pasado es algo lejano, pero los seres humanos seguimos teniendo los mismos miedos, ambiciones, pasiones y sueños. La Edad Media, además, es un escenario extraordinario para contar aventuras: castillos, conflictos, viajes y grandes transformaciones. Intento que mis personajes vivan experiencias que permitan al lector asomarse a ese mundo y sentirse parte de él.


Tu especialidad como escritor es la novela histórica pero a la hora de leer tú, ¿tienes otros géneros que te gusten? ¿Hay algún autor por el que te inclines más?


Leo prácticamente de todo. Me gustan la novela negra, el thriller y la literatura contemporánea. Creo que un escritor debe leer sin prejuicios. Entre los autores que más me han influido están Umberto Eco, Gabriel García Márquez o Noah Gordon, pero también disfruto mucho leyendo a escritores actuales de otros géneros.


¿Cuándo comienzas a plantear una novela sigues algún sistema concreto o con cada una de ellas te has organizado de forma diferente? ¿Tienes algún sitio favorito para escribir?


Cada novela es diferente, pero siempre parto de una investigación muy profunda.

Primero estudio la época durante meses, visito lugares y tomo muchas notas. Después construyo la estructura y, finalmente, empiezo a escribir. Me gusta trabajar con una planificación bastante detallada, aunque siempre dejo espacio para que los personajes me sorprendan. En cuanto al lugar, disfruto muchísimo escribiendo cada novela en un lugar diferente.


Tu trilogía medieval nos lleva a tres rincones muy reconocibles de Aragón, ¿los elegiste por algo personal o fue por otro motivo? Si tuvieras que quedarte con un personaje, ¿Cuál sería?


Los elegí por ambas razones. Son lugares fundamentales para comprender la historia de Aragón y, además, forman parte de mi propia vida y de mi entorno. Me interesaba reivindicar ese patrimonio y acercarlo a los lectores. Si tuviera que quedarme con un personaje, probablemente elegiría al protagonista de El Castillo, porque representa la capacidad de superación, la curiosidad y las ganas de abrirse camino en un mundo complicado.


Tanto en El tablero de la reina como en El mercader de libros su protagonista vive muchas peripecias y nos encanta cómo sale triunfante, ¿decidiste desde el principio que serían tan jóvenes o tus personajes van evolucionando según lo que te pedía la trama?


Normalmente sí parto de una idea inicial sobre ellos, pero los personajes evolucionan durante la escritura. Me gusta que sean jóvenes porque eso les permite crecer, equivocarse y aprender junto al lector. Creo que el viaje personal es tan importante como la propia aventura histórica.


En Rojo amanecer en Lepanto hablas de muchos personajes históricos famosos, ¿Cómo fue ponerte en el lugar de la clase alta de la época? ¿Cambiar de la ciudad a las guerras, las intrigas en los diferentes países? ¿Tuviste que hacer una investigación previa muy exhaustiva?


Lepanto es uno de los grandes acontecimientos de la historia universal y exigía mucho rigor. Tuve que estudiar no solo la batalla, sino también la política internacional, las cortes, la vida cotidiana y las mentalidades de la época. Me resultó fascinante moverme entre palacios, puertos y campos de batalla, porque permitía mostrar la dimensión global de aquel conflicto.


Sobre El escalón 33; es algo más contemporáneo y con mucho misterio... ¿Qué te llevó a cambiar de registro respecto a tus novelas históricas más puras?


Siempre me ha gustado el misterio y el thriller. Con El escalón 33 quería explorar otras herramientas narrativas y demostrar que la historia y el suspense pueden convivir perfectamente. En realidad, aunque sea una novela más contemporánea, sigue teniendo el pasado como uno de sus grandes protagonistas.


Tengo que decir que los protagonistas no son los típicos, con final feliz. ¿Tenías claro cómo iban a ser desde el principio o son ellos mismos los que te llevan por la historia?


Creo que los personajes deben ser humanos y, por tanto, imperfectos. Muchas veces comienzan siendo una idea y terminan evolucionando por caminos que no había previsto. Eso es precisamente lo bonito de escribir: descubrir cosas junto a ellos.


La obra combina historia, enigmas y thriller. ¿Cómo equilibras el rigor histórico con el ritmo narrativo propio del suspense? ¿La novela invita al lector a resolver enigmas, te gusta jugar con el lector y hacerle partícipe de la investigación?


Me encanta jugar con el lector. Intento ofrecerle todas las pistas necesarias para que pueda participar en la investigación y adelantarse a los acontecimientos si es capaz. El reto consiste en mantener el rigor histórico sin sacrificar el ritmo narrativo. La documentación debe estar al servicio de la trama y nunca al revés. La historia no debe notarse, debe sentirse.


¿Hubo alguna idea o descubrimiento durante la documentación que cambiara el rumbo inicial de la historia?


Por supuesto. Algunas de las mejores escenas nacen precisamente de hallazgos inesperados durante la investigación. La realidad histórica suele ser mucho más sorprendente que la ficción, y cuando encuentras algo extraordinario tienes que incorporarlo a la novela.


¿Has visitado todos los lugares que has nombrado en tus novelas? ¿Cuáles te faltan por descubrir y te encantaría conocer?


Sí, procuro visitar todos los escenarios que aparecen en mis libros. Me parece fundamental caminar por los lugares, sentir la luz, los sonidos y las distancias reales.


Aun así, todavía me quedan muchísimos sitios por descubrir. Me gustaría profundizar más en Oriente Próximo y en algunos lugares del Mediterráneo vinculados a las grandes rutas históricas.


¿Si pudieras conocer en persona a uno de tus personajes, cuál sería?


A Francisco de Goya, sobran los motivos.


¿De todos tus libros, cuál es el que para ti es más importante o al que le tienes más cariño?


Es una pregunta difícil porque cada libro representa una etapa de mi vida. Quizá El castillo, porque supuso un antes y un después en mi carrera, aunque siempre guardo un cariño especial a la novela en la que estoy trabajando en cada momento.


¿Has tenido alguna anécdota que nos puedas contar de tus presentaciones o a la hora de escribir?


Hay muchísimas. Recuerdo las primeras presentaciones, en las que apenas había unos pocos asistentes, pero a pesar de ello nunca dude en continuar. He viajado mucho para presentar mis libros, he hablado de ellos en los lugares más pequeños y diversos; pero ahora también en los más espectaculares y multitudinarios.


Después de tantos libros publicados, ¿Qué has aprendido sobre ti mismo como escritor que no sabías al empezar?


He aprendido que la paciencia y la constancia son esenciales. Escribir una novela es un trabajo de fondo, una carrera de resistencia más que de velocidad.


Cuando miras atrás a tu primera novela, ¿hay algo que escribirías de forma diferente hoy?


Claro que sí. Todos evolucionamos y aprendemos con cada libro. Pero tampoco cambiaría demasiado, porque aquella novela refleja perfectamente quién era yo en aquel momento y forma parte de mi camino como escritor.


Como autor tan vinculado a la historia, ¿Qué época te queda aún pendiente y te gustaría explorar en el futuro?


Me quedan muchísimas. La historia de España es inagotable. Me atraen especialmente la Antigüedad.


¿Qué importancia tienen los lectores para ti a la hora de seguir creando nuevas historias?


Son fundamentales. Los lectores son quienes dan vida a los libros. Sus comentarios, sus impresiones y el cariño que muestran en las presentaciones o en las redes sociales son una enorme motivación para seguir escribiendo.


¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar a escribir novela histórica (o novela en general)?


Que lea mucho, que investigue con rigor y, sobre todo, que sea constante. Escribir es un oficio que se aprende trabajando cada día.


Además de la escritura, tienes una faceta muy ligada a la gestión y conservación del patrimonio. ¿Cómo influyen ambas en tu día a día?


Para mí son dos actividades complementarias. La conservación del patrimonio me permite convivir con la historia de una manera muy directa y eso enriquece enormemente mi trabajo como escritor. Al mismo tiempo, la literatura es una forma maravillosa de divulgar y poner en valor ese patrimonio.


¿Estás con algún proyecto nuevo del que puedas darnos una pista?


Sí, os puede decir que va a ser totalmente distinto a todo lo anterior.


Muchas gracias por esta fantástica entrevista y esperamos con ganas tus próximos proyectos.

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