• Juan de Vidriera

MAZURCA PARA DOS MUERTOS

Autor: Camilo José Cela


“Llueve mansamente y sin parar, llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida, llueve sobre la tierra que es del mismo color que el cielo, entre blando verde y blando gris ceniciento, y la raya del monte lleva ya mucho tiempo borrada”.

Así comienza la décima novela de Camilo José Cela, ganadora del Premio Nacional de Narrativa. Esas poéticas descripciones de la lluvia se van repitiendo a lo largo del libro, como un estribillo o un leimotiv, marcando una necesaria cadencia, ya que se trata de un monólogo ininterrumpido (no hay capítulos) con multitud de personajes que aparecen de manera desordenada.


El magistral uso del lenguaje, convierte esta lectura en un agradable viaje, pero lleno de requiebros: de lo onírico al humor, del folklore a la crítica social, de lo poético a la grosería, o de lo etnográfico al drama de la guerra. Si es que verdaderamente existe un argumento, se desarrolla sólo en las últimas páginas.


La mayoría del libro se centra en la Galicia rural, donde esa lluvia constante parece indicar que perviven una memoria y una idiosincrasia que no han cambiado durante siglos y que tal vez nunca lo hagan. Don Camilo, como gallego y como viajero infatigable, conocía a la perfección las tradiciones, costumbres, localismos y sobre todo a las gentes que inspiran a la novela.


Por ello el autor declaró en la prensa “haber disfrutado como un loco escribiendo esta novela” y de la misma manera he disfrutado yo de su lectura.

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