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Receta: El viejo y el mar

  • Foto del escritor: Ignacio Builes
    Ignacio Builes
  • hace 45 minutos
  • 3 Min. de lectura

Receta: Trucha Frita del Viejo Pescador


Novela: El viejo y el mar (1952)

Autor: Ernest Hemingway

Plato: Trucha frita


Curiosidades literarias


Ernest Hemingway no solo ganó el Premio Nobel de Literatura en 1954, sino que también fue un apasionado de la pesca desde su juventud en Michigan.


Aunque El viejo y el mar narra la épica lucha de Santiago con un marlín en las aguas cubanas, Hemingway escribió extensamente sobre la pesca de truchas en ríos norteamericanos.


Su relato Big Two-Hearted River (1925) es prácticamente un manual poético de pesca con mosca, donde el protagonista Nick Adams encuentra paz interior mientras pesca y cocina truchas junto al fuego del campamento.


La trucha frita representa en la obra de Hemingway el regreso a lo esencial: la conexión del hombre con la naturaleza, la supervivencia digna y el placer de lo simple. Como escribió en sus crónicas, "no hay nada más hermoso que el río y el pescado que salta al amanecer".


Ingredientes (para 2 personas)


  • 2 truchas frescas (de unos 300-350 g cada una)

  • 4 lonchas de bacon ahumado

  • 2 cucharadas de mantequilla

  • 1 limón

  • Sal marina gruesa

  • Pimienta negra recién molida

  • Ramitas de tomillo fresco

  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra


Preparación


1. Limpia las truchas con cuidado, retirando las vísceras y enjuagándolas bajo agua fría. Sécalas con papel de cocina. Este momento requiere la misma paciencia que tuvo Santiago al preparar sus sedales.


2. Salpimienta el interior y exterior de cada trucha con generosidad. Introduce algunas ramitas de tomillo en la cavidad abdominal.


3. En una sartén amplia de hierro (como las que usaba Hemingway en sus campamentos), fríe el bacon a fuego medio hasta que esté crujiente. Retíralo y resérvalos conservando la grasa en la sartén.


4. Añade el aceite de oliva y la mantequilla a la grasa del bacon. Cuando la mantequilla comience a chisporrotear, coloca las truchas en la sartén.


5. Fríe cada trucha durante 4-5 minutos por lado, sin manipularla demasiado. La piel debe quedar dorada y crujiente, la carne jugosa y apenas rosada junto a la espina.





6. Sirve las truchas inmediatamente, acompañadas del bacon crujiente y gajos de limón. Como diría Hemingway: sin florituras, sin salsas innecesarias. Solo el sabor puro del río.





Maridaje literario


Acompaña esta trucha con un vaso de whisky bourbon o, si prefieres algo más suave, una cerveza lager bien fría. Hemingway era famoso por su afición al daiquiri en La Habana, pero junto al río prefería el whisky o simplemente agua fresca de manantial.


Para leer mientras cocinas (o después): abre Big Two-Hearted River en la página donde Nick Adams prepara su campamento. La prosa minimalista de Hemingway convierte cada gesto culinario en un acto casi sagrado de supervivencia y belleza.




Epílogo gastronómico


La trucha frita de Hemingway es más que un plato: es una filosofía. En una época de recetas complicadas y presentaciones rebuscadas, esta preparación nos recuerda que la grandeza está en lo simple. Como Santiago, que respetaba al marlín incluso mientras luchaba con él, nosotros honramos al pez cocinándolo con dignidad, sin disfraces.


Hemingway escribió una vez que "la felicidad en las personas inteligentes es algo raro". Quizá tenía razón, pero la trucha frita junto al río, con las manos oliendo a humo y limón, es uno de esos momentos donde la felicidad simple se hace presente. Como el viejo Santiago sabía: no se trata de vencer a la naturaleza, sino de formar parte de ella, aunque sea solo durante una cena.






"Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado", decía Santiago. Esta trucha, dorada y perfecta, es tu pequeña victoria del día.


Buen provecho y buena pesca.

Ignacio Builes

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