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Entrevista a Clara Fuertes

Foto del escritor: Mokona
Mokona
hace 11 minutos
5 min de lectura

Sobre Me enamoró una Lágrima


Cómo llegaste a la historia de Jánovas y de Paquita? ¿Qué sentiste al ver el

reportaje de Salvados?


Conocía la historia, aunque no en profundidad, pero cuando vi el programa de Salvados, las imágenes del pueblo y escuché a Paquita, lo tuve claro, quería contar su historia. Me emocionó muchísimo hacer el viaje, cruzar el puente sobre el último río salvaje de España, el Ara, y mirar desde los ojos de Paquita; imaginé su gran soledad y el miedo que tuvo que pasar durante tantos años y, sin embargo, me cautivó su fuerza y determinación. Paquita creía en la tierra y en las raíces, creía en la familia y en sus seres queridos enterrados en el cementerio. No podía abandonarlos. ¡Cómo no iba a enamorarme de sus lágrimas! Es una historia de amor preciosa. Quien me ha leído, lo sabe, estaba hecha para mí, siempre rescato mujeres.


¿Cómo te documentaste para poder escribir la historia?


Busqué todo lo relacionado con el pueblo y el valle, cómo era antes, cómo y quién decidió que allí se haría un pantano, cuándo ocurrió, los informes técnicos y los no informes, las extorsiones, los ensayos que se habían escrito, entrevistas, canciones… cuando escribo una historia y la encuadro en un momento histórico concreto tengo que conocerlo todo previamente para hacerme una buena composición del escenario a narrar.


El libro mezcla realidad y ficción con dos protagonistas (Paquita y Siena). ¿Sabías desde el comienzo como lo ibas a escribir? ¿Qué te resulto más difícil a la hora de escribir los dos personajes?


No, en un principal solo iba a contar la historia de Jánovas y sobre todo la de la última mujer que vivió allí, Paquita, pero cuando fui al pueblo y paseé por él, imaginé a una joven mujer, la vi acampada, tal y como luego describí a Siena. Siena fue a contar a Paquita y se encontró a sí misma. Fue muy especial esa unión.


¿Cuánto hay de ti en Siena?


Hay cositas, algunas muy personales. Siena se llama así porque viví varios años en Italia, en la ciudad de Florencia, y cada fin de semana hacíamos un viaje, en realidad, intentábamos llegar a Siena, a través del paisaje toscano y carreteras secundarias, pero había tantos pueblos bonitos por el camino que nunca conseguíamos alcanzar la ciudad, pero cuando, por fin, lo hicimos, fue un espectáculo. ¡Qué ciudad!


En la novela las calles de Florencia son importantes y están inspiradas en momentos reales, el café donde se van a encontrar los protagonistas, el personaje de Andrea, el libro de Charlotte sobre la mesa, que es uno de mis favoritos…


Jánovas es un símbolo. ¿Qué mensaje querías trasmitir a los lectores sobre esa época?


No hay ningún mensaje oculto en la novela, solo cuento una historia de supervivencia, de amor por la tierra y las raíces, de determinación ante la injusticia. Merecía ser contada desde la voz que más resistió, la de Paquita, fue una mujer valiente, testaruda, tenaz y sinceramente creo que gracias a ella y a todos los que la apoyaron, el pueblo de Jánovas sigue en pie.


¿Por qué el título "Me enamoró una lágrima"?


Es el título de una emoción. Me enamoró mi propia emoción al atravesar el puente, al llegar al pueblo abandonado, al pasearlo. En mi mente iba reconstruyéndolo todo, la vida que fue, las casas y sus gentes, escuchaba conversaciones.


Para mí, detrás de cada novela que escribo, hay un mundo entero: emoción, valentía, conexión, alma, amor, herida, recuerdos, hay memoria y la confianza de que el lector, cuando lea, comprenderá ese mundo.


¿Quién hizo la ilustración de la portada?


Es obra de Esther Cuesta y representa a Siena llegando a Jánovas.


Sobre Clara Fuertes


¿Cómo empezaste a escribir?


Hay una frase que me gusta compartir sobre el inicio de mi escritura: Hay momentos en la vida de una mujer, en los que una se mira, se detiene y se descubre por primera vez. Tu propio encuentro es algo increíble, y te das cuenta de que todas las experiencias y conocimientos adquiridos a lo largo de los años han tenido un único y verdadero fin, escribir.


Leer me llevó a ese verdadero fin. Escribir fue la consecuencia, la terapia. Tenía tantas historias guardadas, tanto que contar sobre las que nunca hemos contamos nada.


Empezaste autopublicando y luego has trabajado con editoriales tradicionales. ¿Qué te ha dado cada vía?


No, comencé publicando con una editorial, que luego resultó no serlo (aunque esa es otra historia) y como no me gustó ni fue lo que yo imaginaba (mis conocimientos de este mundo eran nulos y no tenía contactos) solicité la devolución de los derechos de mi obra. Al recuperarlos intenté reeditarla. Agua de Limón era demasiado especial para mí como para tenerla guardada en un cajón, pero no pudo ser y mientras todo eso ocurría, alguien me habló de Amazon, de ser autora en una plataforma que, para mí, era una auténtica desconocida. Me lancé y fue una de las mejores decisiones que he podido tomar. La experiencia fue una maravilla, llegó a muchísimos lectores y no solo en España. Llegué y me sentí libre, y ya no pude marcharme.


¿Qué consejo darías a alguien que quiere escribir sobre memoria histórica o historias locales, pero no sabe por dónde empezar?


Ante todo, documentarse muy bien y preguntar mucho. No basta con conocer la historia que quieres contar, hay que conocerlo todo en un contexto global: época, versiones, el sentir de unos y otros, hay que empaparse del escenario. Viajar en el tiempo. Ser una más de la novela.


De todas tus obras, ¿Cuál es tu personaje favorito?


Mi yaya Magui, la protagonista de Agua de Limón y María Casares, la protagonista de Todas las horas del día. La primera por amor, la segunda porque llegué a meterme tanto en su piel que es como si fuera parte de mí.


¿Cómo ha cambiado tu forma de escribir y de relacionarte con los lectores desde Agua de limón hasta ahora?


No ha cambiado. Sigo escribiendo lo que me emociona y me siento muy libre al hacerlo; y con respecto a los lectores, intento ser muy cercana, lo he sido siempre. Me reconfortan sus lecturas y comentarios y les estaré eternamente agradecida porque gracias a ellos tengo una vida preciosa.


¿Qué respuesta de los lectores te ha gustado más? ¿Cuál te ha impactado?


Tengo tantas, privadas, públicas, sería difícil elegir una. Lo que más me impacta es la conexión con algunas lectoras. Lo escribo en femenino porque la mayoría son mujeres, aunque también ha habido algunos hombres muy cercanos. Cuando sientes que les has tocado el corazón, cuando te agradecen que hayas puesto en palabras a lo que sienten, es increíble, un sentimiento de pura felicidad. Me dura días. Y, en ocasiones, cuando tengo algún bajón, de esos en los que piensas que lo que haces no sirva para nada, las vuelvo a leer. Me animan mucho.


¿En qué estás trabajando ahora?


En rescatar a otra gran mujer. Está siendo un bonito viaje al siglo XIX.

Muchas gracias


Muchas gracias por esta entrevista, ha sido un placer conocer un poco mas de tu libro y a ti como autora.


Mokona

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