Entrevista a José Manuel Carmona
- Juntas Amanecer
- hace 1 día
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1) Esta es una novela que podría catalogarse de ciencia ficción. Sin embargo, contiene ingredientes de otros géneros, como el policíaco o la fantasía épica con elementos de espada y brujería. ¿Cómo definirías tu novela?
Tal como indicas, aunque Sendea puede enmarcarse dentro de la ciencia ficción, no lo parece al menos inicialmente, pues la historia incorpora elementos propios de otros géneros, como el policíaco o la fantasía épica.
Todos ellos me resultan muy atractivos y siempre han sido mis favoritos en películas y novelas. La idea de mezclarlos en una misma historia surgió durante conversaciones que mantuve con mi hermano hace más de dieciocho años, cuando buscábamos el guion de un cómic que él iba a dibujar.
Con esos ingredientes iniciales fui pergeñando un argumento demasiado complejo para una novela gráfica, pero original y sugerente para una novela escrita, que atravesaría épocas y mundos muy diferentes.
La mejor definición que tengo para Sendea es que sumerge al lector en un intenso viaje lleno de sorpresas, en el que las cosas no son siempre lo que parecen.
2) ¿Cómo presentarías el argumento sin desvelar las abundantes sorpresas que contiene?
En el prólogo el lector conoce a Claire Laubenstein, a punto de doctorarse en biología molecular con una tesis centrada en una mutación genética rara que afecta a un porcentaje ínfimo de la población. Un multimillonario chino, Miko Kishui, dueño de la mayor base de datos genética del mundo, acude a entrevistarse con Claire y, ante su sorpresa y la de su director de tesis, le ofrece contratarla, financiando así su proyecto de investigación.
Más tarde, trabajando ya para Kishui, Claire será contactada por un detective que investiga una serie de homicidios con un patrón poco común. Sin embargo, tras el prólogo nos encontramos con unos acontecimientos muy distintos, situados siglos antes de estos sucesos.
Así, acompañaremos a varios personajes cuyas vivencias están conectadas por una trama que se va descubriendo a lo largo del libro. En ella hay misterio y aventura, pero también ciencia y muchas preguntas sobre quiénes somos y hacia dónde vamos.
3) ¿Cuál es el público al que se dirige?
Por su variedad de elementos —intriga, acción, aventura, reflexión o ciencia—, la novela atrapará a lectores con perfiles muy diversos, a partir de unos 13 años.
En general, gustará a quienes disfruten de historias con misterio, aventura y un trasfondo científico integrado en la trama.
Las referencias a la ciencia y a la historia de la ciencia son numerosas, pero no se requieren conocimientos previos: la obra está pensada para un público general con curiosidad y gusto por las historias que se salen de lo habitual.
4) Es curioso que el tono narrativo también es diferente en cada una de sus partes. ¿Es algo hecho a propósito? ¿Ha influido tu formación científica en tu forma de escribir?
Sí, fue algo buscado. En particular, quería marcar diferencias narrativas entre la tercera parte y las otras dos, pues aquella sucede varios miles de años en el futuro; la narración en primera persona en esa parte, frente a la tercera persona del narrador omnisciente de las dos primeras, ayuda también al lector a identificarse con su peculiar protagonista.
Por otro lado, creo que mi formación científica no influye directamente en mi forma de escribir, pero sí que este libro, tal como ha resultado, es producto de mi formación y actividad docente e investigadora, que de algún modo se reflejan en numerosas referencias.
5) ¿Cómo nació la idea del argumento? ¿Cómo lo fuiste desarrollando durante tanto tiempo?
Como he contado antes, la idea inicial fue la del guion de un cómic, y fue desarrollándose desde 2008 en mis ratos libres como un hobby.
Tras la escritura de un borrador de 150 páginas que contenía ya la trama principal, concluido en 2011, me propuse novelarlo añadiendo detalles y personajes.
Mis obligaciones familiares y laborales, y la magnitud del proyecto, hicieron que se dilatara tanto tiempo. Sin embargo, eso mismo facilitó incorporar nuevas ideas, lecturas y experiencias que fueron enriqueciendo el texto durante todo el proceso.
6) En un proyecto de tan larga duración, llama la atención la rabiosa actualidad de elementos como la inteligencia artificial, uno de los ingredientes principales de la trama. ¿Hasta qué punto te anticipaste a ellos?
Cuando empecé a escribir, la inteligencia artificial no ocupaba el lugar central que tiene hoy en el debate público, pero sí se hablaba en serio de ella desde hacía décadas.
He tratado durante años sus implicaciones conceptuales en mis clases sobre aspectos filosóficos de la física y quería plasmar muchas de esas reflexiones en el argumento de la novela.
Lo que sucede es que aquellas grandes promesas se han convertido en una realidad desde finales de 2022, y esas consideraciones han pasado a ser algo actual y, hasta cierto punto, urgente.
7) ¿Qué influencias, obras o autores han operado sobre tu novela?
Mis influencias han sido muchas y variadas. Van desde autores clásicos de ciencia ficción como Asimov o Clarke, hasta películas de acción de los años ochenta y noventa, cómics, obras musicales y novelas de intriga y aventura.
De hecho, el texto contiene referencias, algunas veces ocultas y otras más evidentes, a grupos musicales, títulos de ciencia ficción y escenas de mis películas favoritas.
8) ¿Hasta qué punto la novela es una reflexión sobre nuestro presente y nuestro futuro?
La novela tiene, en efecto, un mensaje de reflexión sobre lo que somos como especie y la huella que hemos dejado a lo largo de la historia, y también una advertencia sobre hacia dónde nos encaminamos.
En particular, muchos científicos, como Stephen Hawking, o filósofos como Yuval Noah Harari, han avisado sobre los posibles peligros de una inteligencia artificial descontrolada.
Ya hemos visto cómo la IA es capaz de desinformar, polarizar e influirnos poderosamente. Por primera vez existe un agente no humano que toma decisiones que pueden condicionar nuestra vida.
Es algo de lo que todos debemos ser conscientes, exigiendo a nuestros gobernantes una regulación adecuada.
9) Llama la atención la gran cantidad de referencias a temas científicos e incluso a personajes de la historia de la ciencia, algunos no muy conocidos. ¿Cuál era tu intención en este punto y cómo surgió?
Mi intención siempre ha sido escribir una novela de acción y aventuras que fuese científicamente consistente. Ello me llevó a incluir en el argumento varias notas de carácter científico y, conforme progresaba en la escritura, se me ofrecieron varias oportunidades de ampliarlas.
En particular, la historia de la ciencia y ciertas reflexiones aparecen de manera natural en la tercera parte, y así fue surgiendo la idea de que incluir abundantes referencias a temas científicos podía convertirse una seña de identidad de la novela.
Aunque es un libro de entretenimiento y no de divulgación, creo que algunas de ellas podrían despertar la curiosidad del lector.
10) Cuéntanos algo más sobre el proyecto de divulgación asociado al libro.
En la actualidad estoy desarrollando una web (https://sendea-novela.com/ciencia-y-ficcion/) donde explico, a un nivel accesible, algunos de los temas científicos y de las reflexiones filosóficas que aparecen en la novela.
Mi intención es que, de esta forma, el libro pueda convertirse también en una puerta de entrada al interés por la ciencia, especialmente entre los jóvenes.
El proyecto, que incluye charlas en institutos de enseñanza secundaria, se enmarca en una iniciativa más amplia del Centro de Astropartículas y Física de Altas Energías (CAPA), donde realizo mi labor investigadora, para acercar la ciencia tanto a estudiantes como al público general.
En este sentido, la novela se ha convertido en una forma “diferente” de divulgar la ciencia.
11) En las notas finales se mencionan algunas curiosidades, como que existen vídeos escondidos en la novela, o el uso de la palabra “recardelino”, título del disco de Juanjo Bona aparecido este año. ¿Puedes contarnos más acerca de ellas?
Así es: el libro contiene bastantes curiosidades, algunas en forma de “huevos de Pascua” o guiños más o menos escondidos dirigidos a los lectores más inquietos, como homenajes encubiertos a grupos musicales, al Real Zaragoza o a títulos famosos de ciencia ficción.
También hay varios vídeos ocultos en el texto (el lector que primero los descubra se llevará un premio) y ese original uso del término “recardelino”, que el propio Juanjo Bona me ha permitido incluir como elemento de la historia. Son detalles pensados para quien disfrute explorando más allá del texto principal, pero no condicionan la lectura y pueden comentarse en una tertulia entre quienes ya hayan leído la novela.
12) La publicación de esta novela está asociada también a proyectos sociales. ¿Qué puedes contarnos al respecto?
Este ha sido un proyecto muy especial para mí, y he querido que tuviera también una dimensión social. Por eso me he comprometido a dedicar todos los beneficios de la venta del libro en Amazon a varios proyectos sociales.
En particular, he seleccionado dos a los que soy especialmente sensible: la investigación en el síndrome del idic15, una alteración genética que puede provocar autismo, alteración motora y neurológica; y la finalización de la restauración del retablo de la Capilla de la Virgen de Malanca en Torrelapaja, el pueblo de mi madre.
Si las ganancias lo hicieran posible, en el futuro esta lista podría ampliarse con nuevos proyectos de interés social y cultural.
13) Para terminar, háblanos un poco más sobre ti. ¿Cuándo empezaste a escribir o que te motivó a hacerlo? ¿Dónde te gusta escribir? ¿Tienes alguna manía al hacerlo? ¿Nuevos proyectos en mente? ¿Algo que quieras añadir a nuestros lectores?
Soy físico y profesor e investigador en la Universidad de Zaragoza. Mi mujer y mis tres hijas son la fuente de mi inspiración y de mi felicidad.
Me ha gustado escribir desde pequeño; me gusta el lenguaje y soy un perfeccionista de la corrección escrita. Sin embargo, me lleva tiempo escribir bien: pienso las frases con detenimiento, pulo los párrafos y los reviso continuamente, avanzando con extrema lentitud. Esa es una de las razones por lo que no podría dedicarme profesionalmente a la escritura.
He participado en algunos concursos de relatos y microrrelatos, pero Sendea me ha desbordado completamente como proyecto. Lo que empezó siendo un hobby llegó a convertirse en una fuente de ansiedad por su duración y envergadura. Terminarlo ha sido un alivio, aunque, por supuesto, también he disfrutado —y en muchas ocasiones me he emocionado— durante el proceso.
Sendea ha sido escrita, sobre todo, por la noche y los fines de semana, simultaneando muchas veces esa escritura con tareas domésticas —tender, plegar ropa o vaciar el lavavajillas han sido momentos, en los que, de pronto, surgía la frase que necesitaba anotar de inmediato—.
Sin embargo, también he escrito en cafeterías, aeropuertos, trenes y aviones, aprovechando cualquier resquicio temporal, mientras que en otras situaciones, como cuando salía a correr los sábados por las mañanas, iba desarrollando partes del argumento.
Por todo eso, una vez terminado Sendea, no me planteo ahora mismo nuevos proyectos literarios. Mi intención es centrarme en el proyecto divulgativo que complementa a la novela y, si volviera a la escritura, quizás lo haría con un libro de divulgación convencional.
A veces me preguntan si habrá una segunda parte de Sendea. Aunque el libro es una historia cerrada, es cierto que guardo en la cabeza una posible continuación, aunque solo un éxito realmente apabullante podría llevarme a embarcarme de nuevo en un berenjenal semejante.
Agradezco mucho a Travesía de palabras el interés por la novela y por esta entrevista. Ojalá sus lectores disfruten con Sendea, se sorprendan, se emocionen y reflexionen con ella.
Mekifo y Esther







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