Receta: Sobrino de Botín
- Ignacio Builes

- 5 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Botín en la Literatura: Sopa de ajo con huevo al estilo castellano
Casa Botín, fundada en 1725, es el restaurante más antiguo del mundo según el Libro Guinness de los Records y uno de los referentes de la mejor cocina tradicional en Madrid.
La raigambre de Botín en Madrid es tal que ha dado lugar a un dicho castizo
“Desde que era pequeñín y me gustaba el lechón
siempre quise ir a Botín a comer como un cebón”.
Sopa de ajo con huevo al estilo castellano

La sopa de ajo con huevo es un plato tradicional de la cocina española, especialmente de Castilla y León, que se elabora con ingredientes sencillos y económicos, como pan duro, ajo, pimentón, caldo y huevos. Es una sopa caliente y reconfortante, ideal para los días fríos de invierno, que se sirve en cazuelas de barro individuales. Te contamos cómo prepararla paso a paso y algunas curiosidades sobre su origen e historia.

Ingredientes para 2 personas:
• 4 dientes de ajo
• 4 rebanadas de pan duro
• 4 huevos
• 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

• 1 cucharadita de pimentón dulce
• 1 litro de caldo de carne o de pollo
• Sal
• Perejil picado (opcional)
Preparación:

• Pelar los ajos y cortarlos en láminas finas. Calentar el aceite en una sartén y freír los ajos a fuego medio-bajo hasta que estén dorados, pero sin quemarse. Retirarlos y reservarlos.
• Cortar el pan en trozos pequeños y freírlos en el mismo aceite hasta que estén tostados, removiendo de vez en cuando. Retirarlos y reservarlos.
• En el mismo aceite, añadir el pimentón y remover rápidamente para que no se queme. Añadir el caldo y llevar a ebullición. Sazonar con sal al gusto.
• Repartir el pan y el ajo en dos cazuelas de barro. Verter el caldo caliente sobre ellos, dejando un poco de espacio para los huevos. Llevar las cazuelas al horno, precalentado a 180ºC, durante unos 10 minutos, hasta que el pan se empape bien del caldo.

• Sacar las cazuelas del horno y cascar un huevo en cada una, con cuidado de no romper la yema. Volver a meter las cazuelas en el horno y cocinar durante unos 5 minutos más, o hasta que el huevo esté cuajado a tu gusto.
• Espolvorear con perejil picado si se desea y servir la sopa de ajo con huevo bien caliente.
Curiosidades:
• La sopa de ajo con huevo es un plato de origen humilde, que se remonta a la Edad Media, cuando los campesinos y pastores lo consumían para aprovechar el pan sobrante y combatir el frío. Se dice que también era el desayuno habitual de los segadores y de los soldados de los tercios de Flandes.
• La sopa de ajo con huevo ha sido mencionada en varias obras literarias, como testimonio de la gastronomía popular española. Algunas de ellas son:
- 'Fortunata y Jacinta' de Benito Pérez Galdós, donde se narra cómo Jacinta prepara la sopa para su marido enfermo.
- 'La colmena' de Camilo José Cela, donde se retrata la vida cotidiana de la posguerra española y se menciona la sopa como un plato escaso y preciado.
- 'El hereje' de Miguel Delibes, donde se cuenta la historia de un protestante en la España del siglo XVI y se alude a la sopa como un alimento prohibido en Cuaresma.
- 'El tiempo entre costuras' de María Dueñas, donde se relata la aventura de una modista española en el Marruecos colonial y se hace referencia a la sopa como un recuerdo de su infancia.
HISTORIA: El Madrid de los Austrias y el restaurante Botín
En 1561, Felipe II traslada la Corte a Madrid, que le gustaba más que Toledo o Valladolid. Madrid estaba en el centro, tenía buena agua y clima sano.
La Corte hizo crecer Madrid, pero sin orden. Para evitarlo, se creó la Junta de Policía y Ornato, que alineó fachadas, eliminó desniveles y voladizos.
En 1590, sabemos que existía el edificio de Botín. Su dueño pidió el «Privilegio de exención de huéspedes», para no alojar a los cortejos reales.
En 1606, la Corte vuelve a Madrid y en 1620, se reforma la Plaza Mayor. La zona se llena de comercios y oficios: Ribera de Curtidores, Plaza de Herradores, Calle Cuchilleros.
Aquí abrió su negocio Jean Botín, un cocinero francés casado con una asturiana. En 1725, un sobrino suyo abrió una posada y cerró los soportales. De entonces data el horno de leña.
Hasta el siglo XVIII, los mesones no podían vender comida ni bebida, solo cocinar lo que traía el cliente. De ahí la leyenda de que «en las posadas españolas sólo se encontraba lo que traía el viajero».
En el siglo XIX, se reforma la planta baja: se hace el friso de madera, los escaparates y el mostrador de pastelería. Botín era una «casa de comidas», no un “restaurante”.
El Libro Guinness de los Récords dice que Goya trabajó de friegaplatos en Botín y que es el restaurante más antiguo del mundo.
En el siglo XX, Botín pasa a la familia González. Solo la entrada y el primer piso eran restaurante, el resto era almacén y vivienda.
La Guerra Civil paró el negocio. Amparo y sus hijos se fueron a Segorbe y Emilio se quedó para atender a los milicianos. Después de la guerra, Antonio y José hicieron prosperar Botín.
Botín tiene cuatro plantas con ambiente de posada. Está en el Madrid de los Austrias. Se ha intentado conservar el aspecto original. Se han hecho reformas y ampliaciones.
Lo importante es el servicio, la cocina y el género. Botín es de cocina castellana, sobre todo de asados de cordero y cochinillo. Llegan del triángulo Sepúlveda-Aranda-Riaza. Se doran en el horno de leña. También hay pescado, marisco y otras delicias.
LITERATURA: Casa Botín tiene el honor de formar parte de esos mundos imaginarios al haber sido escenario de numerosas obras literarias.
Ernest Hemingway (1899-1961)
Férreo y apasionado defensor de la fiesta taurina, en 1932 publica “Muerte en la tarde”, un auténtico tratado de tauromaquia en el que menciona a Botín. También en “Fiesta”, que en inglés se tituló “The sun also rises” aparece Botín. Desde hace muchos años turistas llegan buscando el comedor en el que Hemingway sitúa la escena final de esta novela.
Benito Pérez Galdós (1843-1920)
En “Fortunata y Jacinta”, cita "Anoche cenó en la pastelería del Sobrino de Botín, en la calle de Cuchilleros…" en un momento de la obra. Y en “Misericordia”, encargar un pedido: «Ea, Celedonia, ponte tu falda nueva, que vas a casa de Botín. Te apuntaré en un papelito lo que quiero, para que no te equivoques».
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963)
A la caza de “Greguerías” ha dejado algunas líneas: "Botín es el gran restaurante donde se asan las cosas nuevas en las cazuelas antiguas".
Graham Greene (1904-1991)
“Monseñor Quijote” (1982), novela que, en tono moderado, enfrenta marxismo y catolicismo. En uno de sus capítulos dice:
"…propongo que antes de comprar los calcetines morados nos regalemos con un buen almuerzo en Botín"
James A. Michener (1907-1997)
En “Iberia”, obra que responde al género de literatura de viajes.
Arturo Barea (1897-1957)
En “La forja de un rebelde”, "se va sola, o con uno de nosotros, a casa de Botín, que es un restaurante muy antiguo de Madrid,...
Carlos Arniches (1866-1943)
Menciona a Botín en “La Fiesta de San Antón”
María Dueñas (1964)
“El Tiempo entre costuras”. En él, ambienta en Botín el encuentro entre unos personajes del libro.
Frederick Forsyth (1938)
Menciona Botín en las páginas de su novela “El manifiesto negro”, obra que tiene como escenario la convulsa Rusia de finales de los 90.
Soledad Galán (1952)
Ignacio Builes

























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