Receta: El banquete
- Ignacio Builes

- hace 2 días
- 6 Min. de lectura
De la página al plato: recetas inspiradas en obras literarias
El banquete de Platón: una fiesta para el paladar y el pensamiento

El banquete es una obra de Platón que narra una cena en la que varios personajes discuten sobre el amor y la belleza.
Según el relato, en el banquete se sirvió lo siguiente:

• Primero, se ofreció una comida ligera, consistente en pan, aceitunas, queso, higos y vino.
• Después, se sacrificó un buey a los dioses y se repartió su carne entre los invitados, junto con otros platos como pescado, aves, verduras y frutas.
• Luego, se retiraron las mesas y se lavaron las manos y los pies, y se perfumaron con incienso y mirra.
• A continuación, se inició la fiesta, en la que se bebieron copas de vino mezclado con agua y se escucharon cantos, flautas y liras.
• Finalmente, se pronunciaron los discursos en alabanza al amor, que son el núcleo de la obra.

Los discursos de las alabanzas del amor de El banquete de Platón son siete, y cada uno expone una visión diferente del amor desde distintas perspectivas. Por ejemplo:
• La idea de Fedro es que el amor es el dios más antiguo y más venerable, y que inspira a los amantes a hacer cosas nobles y heroicas por el bien de su amado. El amor es una fuerza que eleva el alma hacia la virtud y la belleza.
• La idea de Aristófanes es que el amor es el deseo de recuperar nuestra naturaleza original, que era la de seres completos y redondos, con dos sexos, dos caras y cuatro brazos y piernas. El amor es una búsqueda de la unidad perdida y de la felicidad.
• La idea de Sócrates, basada en la enseñanza de la sacerdotisa Diotima, es que el amor es un intermediario entre lo humano y lo divino, y que tiene una función educativa y ascendente. El amor es un camino que va desde el amor a los cuerpos bellos hasta el amor a la belleza en sí misma, que es la idea suprema y eterna.
Recrearemos la cena de Platón; en el menú pondremos paté de olivas negras, buey con vinagreta balsámica de higos y el kushiage de queso, tres recetas sencillas pero sabrosas, que además nos permitirán conocer algunas curiosidades sobre la comida, la obra y el autor.
Paté de olivas negras
Las aceitunas son uno de los frutos más característicos y apreciados de la dieta mediterránea, y también lo eran en la antigua Grecia, donde se cultivaban desde el segundo milenio a.C. y se consumían tanto enteras como en forma de aceite. El paté de olivas negras, también llamado olivada o tapenade, es una pasta elaborada con aceitunas deshuesadas, a las que se añaden otros ingredientes como anchoas, alcaparras, ajo, hierbas aromáticas y aceite de oliva. Se puede untar sobre pan, tostadas o galletas, o usar como condimento de salsas, ensaladas o carnes.
Ingredientes para 2 personas

• 150 g de aceitunas negras deshuesadas
• 5 anchoas en aceite
• 1 cucharadita de alcaparras
• 1 diente de ajo
• 1 cucharada de aceite de oliva
• Unas hojas de albahaca fresca
• Sal y pimienta al gusto
Preparación

• Escurrir las aceitunas, las anchoas y las alcaparras, y ponerlas en el vaso de la batidora.
• Pelar el ajo y añadirlo al vaso, junto con el aceite de oliva y la albahaca.

• Triturar todo hasta obtener una pasta homogénea y cremosa. Si queda muy espesa, se puede añadir un poco más de aceite o de agua.
• Sazonar al gusto con sal y pimienta, y guardar en un recipiente con tapa en la nevera hasta el momento de servir.
Curiosidades
• El nombre de tapenade proviene del provenzal tapena, que significa alcaparra, y se debe a que este ingrediente es esencial en la receta original de esta región francesa.
• Platón menciona las aceitunas en varios de sus diálogos, como símbolo de la riqueza y la prosperidad de Atenas, y también como alimento que se ofrece a los dioses en los sacrificios.
Buey con vinagreta balsámica de higos
La carne de buey era un alimento muy valorado en la antigua Grecia, sobre todo en las ocasiones festivas o religiosas, donde se sacrificaban estos animales en honor a los dioses. La carne se asaba al fuego o se cocía en caldo, y se acompañaba de diferentes salsas o aderezos. La vinagreta balsámica de higos es una salsa dulce y ácida, que se elabora con vinagre balsámico, higos secos o frescos, chalota, ajo, azúcar y aceite de oliva. Es ideal para realzar el sabor de la carne de buey, y también se puede usar con otras carnes rojas, aves o pescados.
Ingredientes para 2 personas

• 2 filetes de buey (unos 200 g cada uno)
• Sal y pimienta al gusto
• Aceite de oliva para freír
• 1 limón

• 20 g de higos secos o 2 higos frescos pequeños
• 1 chalota
• 1 diente de ajo
• 100 ml de vinagre balsámico de Módena
• 1 cucharadita de azúcar moreno
Preparación
• Salpimentar los filetes de buey y dorarlos en una sartén con un poco de aceite de oliva, al gusto de cada uno. Reservar en un plato y rociar con el zumo de medio limón.

• Retirar el pedúnculo a los higos y cortarlos en trozos pequeños. Pelar y picar la chalota y el ajo.
• En la misma sartén donde se han hecho los filetes, poner el vinagre balsámico, los higos, la chalota, el ajo y el azúcar. Cocer a fuego lento, removiendo de vez en cuando, hasta que el vinagre se reduzca y los higos se caramelicen.
• Servir los filetes de buey con la vinagreta balsámica de higos por encima, y decorar con unas rodajas de limón.
Curiosidades
• El vinagre balsámico de Módena es un producto típico de la región italiana de Emilia-Romaña, que se obtiene de la cocción y fermentación del mosto de uva, y que se envejece en barricas de madera.

• Los higos eran una fruta muy apreciada en la antigua Grecia, donde se consumían tanto frescos como secos, y se usaban para elaborar dulces, pasteles y mermeladas. Platón los consideraba el alimento favorito de los filósofos, por su capacidad de estimular el intelecto.
• Diferencias entre ternera, vaca o buey: Como ocurre con la mayoría de las carnes de diferentes especies animales, la clasificación y la valoración de la carne de vacuno se hace en función de la edad y el sexo de la res:
Ternera blanca: Macho o hembra de 0 a 8 meses.
Ternera: Macho o hembra de 8 a 12 meses.
Añojo: Macho o hembra entre 12 y 24 meses.
Novillo: Macho o hembra entre 24 y 48 meses.
Cebón: Macho castrado de menos de 48 meses.
Buey: Macho castrado de más de 48 meses. En España más de seis años.
Vaca: Hembra de más de 48 meses.
Toro: Macho de más de 48 meses, son sólo los de lidia.
• Buey de Kobe
Se llama buey de Kōbe o ternera de Kōbe a ciertos cortes de carne de ternera de ejemplares de la raza negra Tajima-ushi de vacuno Wagyū, criados de acuerdo a una estricta tradición en la prefectura de Hyōgo (Japón). Esta carne suele considerarse una delicia, siendo famosa por su sabor, ternura y textura marmórea. El buey de Kōbe puede prepararse como filetes, sukiyaki, shabu shabu, sashimi, teppanyaki y más.
Kushiage de queso
El kushiage o kushikatsu es un aperitivo japonés que consiste en unas brochetas de diferentes ingredientes, que se rebozan en harina, huevo y pan rallado, y se fríen en abundante aceite. Se pueden hacer con carne, pescado, verduras, tofu o queso, y se sirven con distintas salsas para mojar. El kushiage de queso es una de las variedades más populares, y se elabora con queso manchego o similar, que se corta en cubos y se pincha en palillos de madera. Al freírse, el queso se derrite en el interior, creando un contraste de texturas y sabores.
Ingredientes para 2 personas:
• 250 g de queso manchego o similar

• 1 taza de pan rallado o panko
• 1 huevo
• 1/4 taza de harina de trigo
• Aceite vegetal para freír
• Palillos de bambú (kushi)
• Salsas al gusto para acompañar (kétchup, mostaza, mayonesa, salsa de soja, etc.)
Preparación
• Cortar el queso en cubos de unos 2 cm de lado, e insertar tres en cada palillo de bambú.
• Poner la harina en un plato, el huevo batido en otro plato y el pan rallado o panko en un tercer plato.

• Pasar los palillos de queso por la harina, sacudiendo el exceso, luego por el huevo y finalmente por el pan rallado, presionando para que se adhiera bien.

• Freír los kushiages de queso en una sartén con aceite bien caliente, hasta que estén dorados y crujientes por fuera. Escurrir sobre papel absorbente.
• Servir los kushiages de queso calientes, acompañados de las salsas que se prefieran.
Curiosidades
• El kushiage se originó en el barrio de Shinsekai, en Osaka, a finales del siglo X













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